Los gobernantes deberán tener cuidado con el exceso de legítima defensa

COMPARTIR

Por: Darío H. Schueri – Desde Santa Fe.

Los políticos tienden a enamorarse de sus logros, aún cuando como en el caso de la exitosa cuarentena, sean fruto del intuitivo comportamiento de supervivencia humana, ayudados inestimablemente por la hipnotizadora televisión. Pero todo en la vida tiene un límite, y la misma sociedad que supuestamente estuvo de su lado, podría virar drásticamente.

El mayor acierto presidencial fue haber entrado en cuarentena aquel viernes 20 de marzo (podría haber sido antes, pero se estuvo a tiempo) cuando los contagios por SARS-COv-2 se multiplicaban por día. De ahí en más, el “modo rebaño” lo consolidaron los medios de comunicación y su taladrante penetración psicológica. El Presidente, de manera proporcionalmente opuesta a los contagios, ascendía en aceptación popular por “cuidar” a quienes ya se estaba cuidando por temor colectivo.

Desde hace unos días a esta parte, las mismas pantallas de televisión que con sus fúnebres imágenes de la idílica Italia nos persuadía de “quedarnos en casa”, hoy con los distendidos informes de una Europa que está saliendo de la cuarentena, nos invitan a creer que podemos hacer lo mismo.

Y eso es un serio problema para los gobernantes y la rebeldía social, porque en estas latitudes el COVID-19 tal vez lejos esté de haberse ido. Ahora ya desapareció el “efecto rebaño” (“copy” Dr. Gallay) y la sociedad volvió al “estado libre albedrío”, empoderados por el barbijo. Hoy los gobernantes, preocupados por el descontrol que se percibe, deberán tener mucho cuidado con el “exceso de legítima defensa” (“copy” Dr. Corral) con las medidas a tomar.

La política vuelve al ruedo

Hechas estas ligeras consideraciones sobre la pandemia, es hora de volver a hurgar en la política, toda vez que la temeraria distracción social hacia el SARS-COv-2 pone al desnudo las cuestiones – agravadas en algunos casos por el demoníaco virus – que nos desvelaban antes del oportuno 20 de marzo.

Por ejemplo la economía y los devastadores efectos que producirá el coronavirus en un cuerpo con serias patologías preexistentes; empeorada por previsibles decisiones políticas que se están tomando, que excitarán la destruida paciencia social, y avivarán conflictos apagados, como con el campo.

Santa Fe ofreció pagar con “sucedáneos”

En Santa Fe, el Gobernador Perotti utilizo las herramientas otorgadas por el anterior oficialismo en la Ley de Presupuesto 2020 (solicitadas en aquel entonces por el actual Ministro Rubén Michlig) para pagarle a los contratistas del Estado la deuda consolidada (poco menos de 6 mil millones de pesos) con Títulos Públicos y cheques de pago diferido.

Mientras la Ministra de Infraestructura Silvina Frana aseguró que “la propuesta a los contratistas es muy buena, la decisión no cayó para nada auspicioso, por ejemplo en las Cámaras de la Construcción, quienes consideran la propuesta como la antesala al pase a concurso preventivo, o la quiebra lisa y llana de muchas empresas, que están atentas a las condiciones que les comunicará el gobierno; y además activará los radares de los abogados especialistas en derecho concursal, dado que dicha propuesta será el fundamento central para las presentaciones de concursos preventivos o quiebras en ciernes.

Escándalo y flexibilizaciones

Esta semana es probable que detone un escándalo político-judicial con epicentro en la Cámara de Diputados, que sacudiría la quietud parlamentaria, reanimada el jueves pasado con los reiterados pedidos de senadores (Enrico, Gramajo, Calvo, Michlig) al gobierno provincial de apertura de actividades aún vedadas, tales como hotelería, gastronomía, jardines maternales, pero básicamente deportes para niños y salidas recreativas, terapéuticamente recomendadas por los especialistas.

La que comienza no será una semana más en cuarentena. Los múltiples contagios en CABA y AMBA están poniendo en estado deliberativo al resto de las Provincias casi sin circulación viral. El tan declamado federalismo podría darse sanitariamente.