Llueven las críticas contra la gestión de Paula Mitre por el insólito nuevo horario comercial

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El malestar de comerciantes y vecinos se hizo sentir en las redes.

La intendente Paula Mitre extendió ayer por decreto la franja horaria en la que puede desarrollarse desde hoy la actividad comercial en la ciudad.

La nueva disposición permite que los comercios puedan abrir sus puertas desde las 7:30 hasta las 16, con lo cual el plazo de apertura diaria se alargó dos horas, pero a la siesta.

La medida no cayó bien. Para nada. Desde el sector directamente involucrado se escucharon críticas de todo tipo, sobre todo provenientes de los titulares de comercios de proximidad a los que el “horario de otoño/invierno” los sigue perjudicando.

“Donde tienen la cabeza! A los negocios de barrio no nos sirven esos horarios. La gente anda igual por las calles. 4hs por la mañana y 4 hs por la tarde es lo ideal. Estas medidas contribuyen a que los kioscos ventanas abran las 24 hs y la gente siga circulando”, estampó una comerciante local.

“4 y 4 horas, señora, los empleados somos personas no robots, tenemos una vida, soy madre!!! Y además de eso no podemos salir ni siquiera a comprar las cosas básicas para comer, los deliverys nos remarcan los precios por el solo hecho de pedir… basta, quiero salir a comprar lo que necesito yo!!! No desperdiciar mi sueldo en cosas que no quiero”, reclamó una vecina.

” Vera no está acostumbrada al horario de las grandes ciudades, quién va a comprar a la siesta? Más bien parece horas al castigo al que trabaja”, exclamó otra, mientras que a su vez una mujer se indignó por el “horario demasiado jodido!!! Imagínese que llego a las 16 para cocinar y comer con mi hijo!!! Una locura!!! Tengo una flia!!! no puedo almorzar a las 17 hs!”.

“La próxima vez elijan candidatos de nuestra ciudad que conocen nuestras costumbres! Hay que empezar a pasar estas cosas que solo ocurren en Vera a los medios de comunicación de otros lugares, que en ningún lado manejan estos horarios”, ironizó otra persona, afectada visiblemente por el decreto municipal.

Y así, por decenas, los comentarios de los contribuyentes dieron cuenta del repudio abrumador al nuevo horario de comercio de corrido, que comienza cuando aún las sombras de la noche no se han retirado y transcurre casi la mitad en horas pasadas del mediodía, lo que suena más acomodado a ciudades con otro ritmo de vida, otra idiosincracia.

Demás está decir que las expectativas – si es que las había – acerca de que la intendente Mitre atienda el reclamo generalizado de volver al tradicional esquema de 4 horas por la mañana y 4 por la tarde cayeron en saco roto.

A pesar de haberse reunido con representantes del comercio que reiteradamente plantearon la urgencia de adecuar la normativa a las costumbres locales, la intendencia finalmente se mantuvo en su decisión inicial y solo aportó como “solución” un lapso de tiempo más a la hora en que la ciudad tradicionalmente descansa.

Como si las recomendaciones aportadas por quienes están al frente de los locales, de los que viven, trabajan y conocen mejor que nadie el pulso comercial de la ciudad, hubieran sido desoídas sin más explicación que la de imponer algo que, la verdad, no le cierra a nadie.