Marcos Camino, íntimo: el líder de Los Palmeras y una charla a fondo con El Litoral

COMPARTIR

En pleno aislamiento obligatorio por el coronavirus, el músico y su hijo abrieron las puertas de su casa y charlaron de todo. 

Apartado un poco de la vorágine que significa formar parte de uno de los grupos de música más importantes del país, Marcos Camino, líder de Los Palmeras, recibió a El Litoral en su casa, donde cumple con el aislamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus.

Esta atípica situación permite dialogar a fondo con uno de los referentes de la cumbia santafesina. Junto a su hijo Marcos, hablaron de todo: cómo viven la cuarentena, la banda, su pasión por Colón, uno de los momentos más difíciles de su carrera y el futuro.

La extensa charla fue matizando con parte de su música, que deleitó a la gran cantidad de usuarios que siguieron la entrevista vía Facebook.

-¿Cómo es un día de cuarentena en tu familia?

-Me levanto, me baño, me afeito y salgo al patio a ver qué onda, cuando veo que no pasa nada -risas- vuelvo adentro. La pasamos bien, somos tres en la familia, mi hijo, mi señora y yo, por ahí jugamos a los naipes y charlamos mucho. De alguna manera me satisface tener más contacto con mi hijo, ahora tenemos tiempo para charlar, para estar con los instrumentos. No la estamos pasando mal.

-¿Pensás en quiénes tal vez sí la están pasando mal? 

-Sí, por supuesto. Me preocupa porque no sabemos qué durabilidad va a tener esto, hay mucha gente que vive del día a día y que la debe estar pasando mal. Yo lo lamento muchísimo, porque la única manera que tenemos –para cuidarnos- es quedándonos en casa, pero hay gente que necesita salir a trabajar porque no tiene para el sustento. También me preocupa por el país, creo que dos o tres meses vamos a poder pilotearla, pero si se extiende más, se va a complicar. Yo lo comparo con la inundación: a la larga o a la corta, les llega a todos. Cuando fue la inundación del 2003, acá a una cuadra ya tenía las bocas de tormenta por las cuales estaba saliendo el agua, que gracias a Dios después no llegó. Esta pandemia no distingue razas, clases sociales ni nada. Estamos todos comprometidos con esto.

-Se trata de dos etapas con muchas similitudes, pero con 17 años de diferencia: ¿qué lugar crees que ocupa la música en este tipo de situaciones?

-En aquella oportunidad de la inundación, podíamos salir a otras provincias y seguir trabajando. Esta es mucho más grave porque no podemos salir a ningún lado porque en todos lados estamos igual. En aquella oportunidad tuvimos la posibilidad de grabar un tema alusivo a la inundación, a ese momento tan triste. Hoy que es el aniversario se pueden ver muchas imágenes y es muy doloroso.

En diálogo con Marcos Camino hijo, que acompaña a sus padres en esta cuarentena, el también músico contó cómo es poder pasarla junto a su padre, tanto desde el aspecto familiar como el musical.

“Normalmente no nos vemos mucho, porque nuestros horarios son un poco diferentes. Ahora aprovechamos el tiempo para pasarlo en familia o para mostrarle a la gente las intimidades de él (Camino padre) o las mías, siempre como músico. A la gente le gusta saber y tratamos de palear un poquito la situación que no es fácil y no sabemos cuándo va a volver a la normalidad y si el mundo va a seguir siendo igual”, comentó.

Devuelta con el artista de Los Palmeras y tras un poco de despliegue musical a dúo de acordeones, El Litoral le preguntó sobre si es consciente del alcance que tiene el icónico grupo no solo en la provincia, sino en el país.

“Sí, sí, nos lo hacen saber en cada lugar en el que nos presentamos, con una cantidad de público muy muy importante. También desde las redes sociales nos lo recuerdan con comentarios sobre nuestro repertorio o los lugares en dónde estuvimos. Yo siempre repito que la música tiene esa magia especial de llevarnos a momentos y a lugares, como los perfumes. Aún más cuando se tocan temas antiguos, a uno se le presenta siempre un lugar, un momento, una persona, que quizás ya no está. Tiene eso la música.

-¿Cuál es el tuyo? El que te lleva a una persona, a algún show o a algún momento.

-El mío es “La Suavecita”, no por una persona ni por un lugar sino por lo que significó para nuestra historia. Nosotros en septiembre estamos por cumplir 48 años ininterrumpidos con la música. Pero cuando grabamos “La Suavecita”, en 1986, hubo un quiebre, un antes y un después. Es un tema que nos abrió la puerta de los boliches, por ejemplo, todos saben que la cumbia fue muy discriminada, mucho más antes que ahora. La tuvimos que remar para poder ingresar a los boliches bailables y este tema nos permitió esa apertura, por eso es tan importante para nosotros, al menos para mí en particular. Después fue el Bombón -Asesino-, que fue una explosión mundial. Ahora, últimamente fue la final de la Copa Sudamericana, con Colón de Santa Fe con las 40 mil personas que fueron, lo que se vivió en ese momento y lo que ese tema se conoció en el mundo. Aquí en Argentina, a donde sea que vayamos, al sur, a Salta, Jujuy, Catamarca, Mendoza, son todos sabaleros. Tocamos “Soy Sabalero” y todo el mundo canta.

Luego, Camino reveló: “Este tema es muy especial para mí, les explico, ¿Cómo nació este tema? Nosotros grabamos en principio esta misma melodía con otra letra y con otro título, que era “El Parrandero”. ¿Por qué lo cambiamos? Porque cuando el autor nos trae el tema “Soy Sabalero”, nosotros acabábamos de grabar un CD completo de Colón cuando salió campeón en el 95’ y habíamos tenido problemas con la gente de Unión: piedrazos y todas esas cosas. Entonces, grabar otro tema más de Colon era un poco suicida. Entonces le pedí al autor: ‘Cambiale la letra porque nos van a matar. Hace otra letra’. Así hizo lo que después se conoció como “El Parrandero”. Lo especial de este tema, es que cuando lo estábamos grabando en el 98’, en la parte del coro, recibo una llamada telefónica a la sala donde estábamos, en la que mi señora me anuncia que estaba embarazada y que íbamos a tener a mi hijo Marcos. Por eso tiene para mí un matiz muy especial. En un momento de la grabación, ‘Cacho’ dice ‘eso papá’ y está dedicado a ese momento en el que había recibido esa noticia tan linda. Por eso digo que cada tema tiene un significado, y cada vez que uno lo toca se remonta a esas cosas”.

El día que Marcos Camino dijo: “No toco más”
En la charla con El Litoral, el hijo de Marcos Camino recuerda la vez que su padre se cayó del techo de su casa y dijo “no toco más” y cómo eso lo acercó a la música: “Yo hasta los 16 años no tenía nada que ver con la música y fueron los mismos medios, como El Litoral y otros medios de comunicación que me ‘empujaron’ a empezar. El día que mi papá se cae del techo de casa todos los medios estaban en la puerta y preguntaban qué iba a pasar. Mi papá, cuando pudo hablar lo único que dijo fue ‘No toco más’. Ese día que los medios preguntaban que iba a pasar si papá no tocaba más, me puse a estudiar, a practicar y a aprender un poco más, para ver si podía dar una mano en el grupo y por eso se dio.

Los Palmeras y Colón
-¿Cómo es la relación de la cumbia de Los Palmeras con la pasión de Colon?

-Son dos cosas distintas y por allí se unen en algún momento. Yo soy un colonista fanático, calentón, como por ahí se pudo ver en el video que trascendió en la final de la Copa Sudamericana. Lo que pasó ahí, sin querer excusarme, es que estábamos en el mismo palco, hace dos goles Independiente del Valle y nos tuvimos que aguantar los gritos, las cargadas, hubo un momento que no aguantaba más. Cuando tuvimos oportunidad de salir a un pasillo a distendernos, le avisé a un amigo: ‘No aguanto más a estos vagos, si hacen otro gol no se si voy a aguantar’. Al final no fue un gol sino que cuando malogramos el penal, si mal no recuerdo, y ellos festejaron como si fuera un gol. Y te cuento un detalle: hasta ahora no sabemos quién filmó eso. Estaba alguien de ESPN y unas personas que cuidaban los palcos y creemos que fue alguno de ellos. Después se expandió por el mundo el video.

Siguiendo con el tema de la relación Palmeras-Colon, Camino narra: “Nosotros estamos desde el año 72’ con Los Palmeras, pero en el año 73’ y 74’, la hinchada de Santa Rosa de Lima que comandaba Ovidio Giusti, nos convocaba a tocar en la concentración de Colón que se hacían en aquel tiempo en un club de San Carlos. Nos llevan, tocábamos ahí para ellos mientras comían y después nos íbamos. Siempre estuvimos junto a Colon, cuando la ‘Chiva’ Di Meola se fue a River, estuvimos en la despedida con los jugadores. Cuando se fue el ‘Bambi’ – Rubén Araoz – también. Siempre estuvimos ligados”.

El futuro
-Pudimos salir por un momento de lo que está ocurriendo, pero volviendo, ¿qué es lo que más te preocupa de lo que está pasando?

-El futuro. Yo ya estoy a un par de meses de cumplir 70 años y creo que lo mío ya está en la fase final. Me preocupa mucho mi hijo y todos los jóvenes. Hoy no tienen salida laboral, estudian y tienen que terminar manejando un taxi, sin desmerecer el trabajo de taxista. Que no tengamos un proyecto de futuro. Que haya ocho millones de personas que trabajamos y producimos para mantener un montón de gente que no trabaja ni hace nada. Yo no sé quién lo va a cambiar, si alguien lo puede cambiar. Pero más allá de ganarme con esto el desprecio de mucha gente, es lo que pienso y soy fiel a mi forma de pensar. A mis años, si no me permito decir lo que pienso, lo que siento, ya no tengo coraje para nada.

-¿Te ves fuera de Los Palmeras?

-Mi sueño estaría completo si mi hijo pasa a ocupar mi lugar. Está haciendo todos los deberes, está trabajando muchísimo para lograrlo. Ha avanzado muchísimo y yo tengo la esperanza de que él va a ocupar mi lugar. No es porque lo desee, sino que son muchos años, van 48 años ininterrumpidos y mis hijas, de mi primer matrimonio, tuvieron que padecer que su papá sea músico, que para navidad su papá tenga que irse a trabajar muchos kilómetros, no estar en un cumpleaños suyo por estar en una fiesta. Recién cuando nació Marquitos dije: “No trabajo más para las fiestas de navidad y Año Nuevo”. Nos ha tocado pasar año nuevo en la ruta y para en la banquina para saludarnos. He visto compañeros llorando, porque pensaban en su familia. Hoy no se si eso vale la pena. Con los años que tengo hoy lo pienso y me doy cuenta de lo equivocado que estaba.

El Litoral (www.ellitoral.com)