Una ciudad marginal

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Por Manuel Mudry.

Siempre creímos, y con fundamentos ciertos, que la nuestra era una ciudad muy especial…y lo somos.

Los verenses somos así, nada nos viene bien y menos a lo hora de sentir que perdemos derechos y nos condicionan libertades, que vendría a ser lo mismo.

Somos un pueblo especial y lo sabemos, nos gusta siempre hacer equilibrio en el filo de la navaja, revolear la botella de porrón mientras derrapamos con la moto, meternos de cabeza con el auto en la cuneta o intentar hacer siempre lo que está prohibido, porque somos así y desde siempre, solidarios cuando nos conviene porque “nosotros somos el mundo y el mundo debe ser como nosotros”.

No es extraño que una ciudad viva infringiendo la ley, porque el nuestro es un país marginal, donde a la mayoría le gusta vivir por izquierda y todo está bien hasta que nos ajustan la cincha, ahí sí que saltamos y no hay peste que nos detenga.

Este es un momento muy especial, la bisagra que marcará un antes y después, una guerra que -además de muertos- dejará heridos y escombros que serán muy difícil reconstruir, imposible en muchos casos; y eso tenemos que asumirlo.

A pesar de todo, hasta ahora nos había ido bien, sin estaciones intermedias que permitan un instante de meditación como para revisar nuestra actitud y cambiarla si estamos equivocados.

Vamos de un extremo a otro y no nos importan las reglas, durante Malvinas nuestra vida siguió como si nada mientras mataban a nuestros chicos, les mandábamos cartas a nuestros soldados mientras bailábamos en los boliches, somos el Carnaval de Santa Fe pero pasamos del circo a la tragedia en un instante y somos noticia.

Hoy el peligro acecha de manera novedosa, impredecible y nosotros nos creemos inmunes, no tenemos dimensión del peligro, gateamos hasta el balcón sin ver el vacío.

El único caso de coronavirus registrado en Vera desató una tormenta de opiniones en contra de la paciente, solidaridad…? Las pelotas.

Imagínense que aparezca un contagio local y el virus comience a circular entre nosotros, ni hablar si registramos un muerto, nuestra primera actitud será buscar al culpable…el que lo trajo por no lavarse las manos, el que no controló correctamente el ingreso y los que no hicieron nada para evitarlo, que es la versión más fácil y rápida, salir a la caza del culpable.

Esos que no hicieron nada son los que te recomendaron que no debías salir de tu casa si no era necesario, que debías respetar el horario para no deambular sin rumbo después de las 14, los que te ofrecieron asistencia para evitar las situaciones anteriores y los que, en su alerta permanente, fueron flexibles “sui géneris” para evitarte un dolor de cabeza.

Somos marginales, egoístas e implacables a la hora de juzgar. Así somos, por eso estamos como estamos y así nos va…