¿Cómo ser un mediador en casa?

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Profesionales de los centros de Mediación de la institución elaboraron una serie de tips de convivencia en ocasión del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

La Defensoría del Pueblo de Santa Fe brindó una serie de recomendaciones para una convivencia saludable con el objetivo de sobrellevar de la mejor forma posible el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia Coronavirus.

Los tips, elaborados por el equipo profesional que se desempeña en los centros de Mediación de las sedes de Santa Fe y Rosario, aluden a cómo ser un mediador frente a un escenario de convivencia forzada.

“En tiempos de aislamiento social suele suceder que, al prolongarse los días, comienzan a aparecer conflictos propios de la convivencia obligada. De allí la importancia de que algún o algunos del grupo conviviente pueda adoptar, llegado el caso, el rol de mediador frente a estos conflictos”, sostienen desde la institución.

“Antes que nada, hay que tener en claro que el mediador no es un simple oyente, amable y pasivo, que asiente con la cabeza para mostrar compasión mientras las partes se pelean, sino que cuenta con algunas estrategias que hacen específicamente a su rol, y que en estos días pueden resultar muy útiles”.

Escuchar activamente: “Se trata de la capacidad de escuchar a los demás con una atención plena, tratando de percibir lo dicho y lo no dicho. Esto incluye el respeto por los silencios, que también representan emociones y pensamientos. Dicho de otro modo: se trata no sólo de usar los oídos, sino de prestar atención a lo que el otro nos quiere comunicar y hacerle saber que lo estamos escuchando y que nos importa”.

Mantener la equidistancia: “Consiste en no tomar partido por ninguna de las partes en conflicto, sino de escuchar a ambas y colaborar para que puedan verse como equipo y no como adversarios. Para esto debemos comprender que todos tenemos algo de razón ya que estamos viendo el conflicto desde una perspectiva personal, y que, si colaboramos como un equipo, podremos resolver la cuestión de un modo que nos satisfaga a todos”.

Desarrollar la empatía: “Significa no juzgar ni acusar al que manifiesta alguna molestia, sino comprender las percepciones, emociones y sentimientos que lo llevan a hacerlo. De esta manera podremos generar la confianza necesaria para que cada uno se sienta legitimado en su reclamo y pueda bajar su grado de enojo para empezar a pensar en cómo resolverlo”.

Aportar flexibilidad y paciencia: “Es importante poder respetar los tiempos de cada uno para poder colaborar, ya que no todos tenemos la misma forma de reaccionar ante los conflictos. Además, se trata de desarrollar la capacidad de ir adaptando las situaciones a medida que se van incorporando ideas para ir construyendo pequeños acuerdos”.

Acudir a la creatividad: “Muchas veces, lo que aparece como la solución ideal, no es tal para el caso concreto porque no están los recursos que necesitamos, o no se dan los tiempos, o, como en este caso, la situación es de excepción y nos plantea un desafío mayor. Es entonces cuando debemos apelar a la creatividad a la hora de construir una solución a la medida del caso. Una forma puede ser hacer una ‘tormenta de ideas’, esto es: que todos aporten las ideas que se les ocurran sin analizar si son posibles o no; hacer un listado de lo dicho, y luego volver sobre cada una para analizar si es posible y como adaptarla. Suelen aparecer combinaciones de ideas antes no pensadas”.

Ser claros a la hora de los acuerdos: “La flexibilidad que desarrollamos al conversar hace que evaluemos todas las posibilidades, pero a la hora de cerrar un acuerdo debemos ser muy concretos y precisos, y chequear que todos estemos entendiendo lo mismo en cada punto. De esta manera evitaremos que esos acuerdos no se cumplan por haber sido objeto de malentendidos”.

“Siempre hay que tener la mirada puesta en el futuro, en cómo vamos a preservar los lazos y relaciones familiares para que, una vez finalizada esta situación de excepción, podamos salir con esos vínculos fortalecidos y listos para emprender la vuelta a la normalidad de nuestras rutinas, sin haber lesionado ese tejido social tan valioso”, concluyeron.