Bajemos los decibeles

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Por Manuel Mudry.

A todos y a nadie:

Sabíamos que en algún momento nos iba a tocar, no sabíamos quién ni cuando, pero con tanta gente viajera algún caso íbamos a tener en Vera y así pasó.

A pesar del protocolo cumplido, el resultado fue el no deseado y estallaron las redes con mensajes malintencionados, fuera de lugar y con un alto nivel de grosería, involucrando a toda la familia y metiendo en la lista gente que ni siquiera había viajado.

Amparados en el anonimato, no mezquinaron los calificativos sin importarles los efectos que causaron en el seno de una familia que ya tenía suficiente motivo para preocuparse.
Los verenses somos así, siempre nos destacamos, pero esta vez algunos eligieron el peor de los modos, sacando a relucir su propio desprecio por la vida, su egoísmo y sin importarles las consecuencias.

Cuando las autoridades hacen lo imposible -alertas las 24 horas- hay quienes pretenden tirar todo por la borda, largando mensajes apocalípticos, llenos de resentimientos, cargados de violencia, agitando los ánimos, detrás de un objetivo tan mezquino como su alma.

Esto se va a prolongar, por eso debemos estar atentos a todo lo que suceda y se publique, sería muy triste que nuestra actitud maliciosa supere a la amenaza del virus y cuando pase la tempestad no podamos mirarnos a la cara.

Cuidado con lo que decimos y escribimos. Si no tiene otra cosa que hacer póngase a rezar, que mucha falta nos hace; acérquese a su Dios (si es que tiene) o a los afectos mundanos y materiales que Ud. usa como parámetro para su vida, pero no intente causar más daño porque en ésa perdemos todos.

Al menos hágalo por Usted mismo porque de los otros alguien se ocupará y no es problema suyo.

No se haga el Robin Hood, hoy eso es de oportunista y los verenses estamos tomando debida nota.

No la hagamos más difícil; las hormigas se salvan juntas, las abejas actúan en comunidad, aprendamos de los animales que, a pesar de su pequeñez, nos enseñan grandes cosas.