Inseguridad: una hidra de siete cabezas para Perotti – Saín

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Por Darío H. Schueri – Desde Santa Fe.

El Gobernador Perotti no falsea la realidad cuando afirma que la inseguridad “no se resuelve de un día para el otro”. Pero a esta altura de las circunstancias, suena como una frase hecha a destiempo, sobretodo porque la violencia – que no es lo mismo que la inseguridad, aunque pudiesen estar emparentadas – aumenta exponencialmente, sobremanera en Rosario y Santa Fe.

El Ministro de Seguridad Marcelo Saín, además de quejarse porque los medios no difunden los logros de su cartera (cosa que no es tan así), apela a explicaciones como la “estacionalidad” del delito en la temporada estival, que tal vez desde lo académico y estadístico tenga sus certezas, pero suenan vacuas cuando la sociedad vive “con el corazón en la boca”. Eso también es sociología.

A esta altura, la comunidad advierte que evidentemente “pasan cosas” (o, lo que es por “no pasa nada”) en esa área de gobierno. Y que el Gobernador Perotti debiera “meter mano” antes de que sea demasiado tarde. No creemos que la renuncia, forzada o voluntaria, del Ministro Saín pudiera ser la solución, más bien nos inclinamos a pensar que el Gobernador debiera darle una vuelta de rosca a otras cuestiones; y que no incumben únicamente al área seguridad donde, dicho sea de paso, el servicio penitenciario está en una situación de colapso también. El diputado radical Juan Cruz Cándido se refirió a la situación de internos de “alto perfil”: “queremos que no haya retrocesos en los controles a detenidos de alto perfil”, se quejó.

El Ministro Saín suele explicar que la proliferación de ajustes de cuenta entre presuntuosas bandas narcos, está relacionado con la inexperiencia y fogosidad con que manejan el negocio las terceras líneas en ausencia de los antiguos jefes, muertos o presos. “Se transformaron en simple tira tiros”, describe el funcionario.

Y la inseguridad tiene enclaves mucho más profundos; el contrapunto ideológico entre el diputado peronista Oscar Martínez y su par Carlos del Frade en torno del Código Procesal Penal Juvenil, pusieron en evidencia dos modelos de pensamiento político ideológico de cómo debiera abordarse la cuestión relacionada en este caso con los menores que delinquen.

A manera de corolario de esta columna, nos quedamos con las intenciones que escuchamos este sábado en la celebración de misa: “por la pobreza, la falta de trabajo y la crisis moral y de espíritu”.

En esa bendita Argentina está incubando un germen peligroso. La milenaria Iglesia Católica lo está advirtiendo.