Gisel Rosso, una muralista global que dejó atrás la zona de confort

Gisel Rosso, una muralista global que dejó atrás la zona de confort

La artista deslumbra en nuestro país, en América y Europa con sus obras a gran escala. Dice que le gusta “sorprender a la gente” y asegura que se puede vivir del arte. Por eso, en 2013 vendió todas sus cosas y se largó a pintar por el mundo. Con la fama que la precede, ahora lanzó láminas de sus trabajos más reconocidos.

“Pinta tu aldea y pintarás el mundo” reza la célebre frase atribuida a León Tolstoi, el novelista ruso considerado uno de los escritores más importantes de la literatura universal.

Y si bien se sabe que aquel fue un consejo para escritores trazado con eufemismo, la analogía con el arte plástico que se universaliza es siempre tan práctica y descriptiva como inevitable.

Y mucho más en el caso de la artista Gisel Rosso, nacida en Salta, pero radicada en la provincia de Santa Fe desde muy temprana edad, cuyas obras trascendieron las fronteras de nuestro país y la erigieron en una muralista de proyección global.

Puede decirse que inicialmente pintó su tierra con murales monumentales, como el de 400 metros de largo de la pared sur del Cementerio de Reconquista o el de 20 metros de altura, estampado a brocha en la fachada frontal del frigorífico Friar.

Pero luego de andar por estos lares, su espíritu emprendedor y trashumante la llevó junto a su arte a un periplo diverso, exitoso y apasionante por América, primero, y luego por Europa. En fin, por el mundo.

Esta talentosa pintora que ama lo que hace y que no conoce mejor lugar que estar subida a los andamios o colgada de arneses con un pincel en la mano, dialogó con Mirador Provincial en una charla en la que se refirió a sus proyectos, sus viajes y a la certeza de que “sí, se puede vivir del arte”.

Volviste del viejo continente hace poco, ¿cómo te fue por allá?

Hace un mes volví de España donde estuve pintando obras grandes en el sur, en Andalucía. Ya había estado hace dos años y medio. La experiencia me resultó espectacular porque es otra concepción del arte la que tienen, otro cuidado con el artista.

La gente valora mucho cada pincelada, ver a una mujer en vivo pintando y grandes dimensiones les encanta. A su vez, el ayuntamiento se encarga muy bien de la seguridad del artista, de tener todas las cosas en regla, de todo ese tipo de cosas que está muy bueno.

¿Cómo surgió la idea de ir a pintar a España?

En realidad, fue por iniciativa propia y haciendo contacto con amigos; y así fue como llegué, les interesó el proyecto, y bueno comencé a hacer murales en ese lugar y en otros pueblos cercanos que se fueron enterando y se interesaron.

El hecho de viajar llevando tu arte no es nuevo para vos

La verdad es que no porque, por ejemplo, de México para abajo estuve en todos los países. De hecho, también estuve en Italia, y antes estuve en México haciendo una gira por todo el país, todo el Golfo, el Caribe y el Pacífico, donde todo resultó muy interesante.

¿Seguís con la impronta de trabajar sin diseños previos, o sea solo con tu imaginación?

Ahora tengo el diseño porque en otros lugares es necesario armar una idea previa, pero lo que sí sigue y que llama la atención es no que dibujo nada sobre a pared. Ese el hecho más importante porque las dimensiones las calculo a ojo, no hago ninguna línea previa. Ese es mi talento, ahí me expreso tal cual soy como artista, me gusta sorprender a la gente.

El arte es una actitud mental porque, por ejemplo, cuando no estoy en buenas vibras no fluye. Entonces espero mejor el momento indicado

Y cómo te las arreglás siendo mujer para lidiar con andamios y demás

A mi encantan los andamios, ellos me han hecho una mujer fuerte mis padres y creo que todo hizo que sea lo que soy hoy, el hecho que desde chica anduve subida a los árboles, a los techos, hace que ame subirme a los andamios y cuanto más alto y más grande, más me gusta.

Ese no es ningún impedimento para mí, de hecho, tuve la oportunidad de estar en Bilbao y estando colgada con arneses. Fue espectacular.

Gisel, ¿en qué modo sentís que tu arte ha evolucionado?

La verdad que a medida que sigo viajando más me nutro, veo cada pincelada nueva o algún paisaje, pero tiene lo ancestral de México y de Perú, tiene las experiencias de los viajes de algún u otro lugar, voy viendo las pinceladas, los colores, las fusiones. Sin darme cuenta, la técnica va mejorándose.

Los mismo con la incorporación, hace dos o tres años, de los sprays. Hago una técnica fusionada entre la brocha y los aerosoles. Los que usan los aerosoles generalmente son los grafiteros,

El hecho de viajar e ir conectándome con otros artistas me hizo abrir mi mente a nuevas técnicas, empecé a probar y me comenzó a gustar, incorporé eso sin dejar la brocha de lado. Hay un par que me gustan mucho, porque viven exclusivamente del arte que son de Europa; no son muchos los que sigo, pero hay algunos que me gustan mucho.

¿Alternás con alguna otra actividad o vivís exclusivamente de tu arte?

Desde el 2013 vivo del arte. Lo que hice fue dar un paso más, porque estaba trabajando para la provincia dictando talleres de murales, siempre con el arte. Pero en el 2013 comencé a sustentarme con el arte que hago, y desde hace tres años di el gran paso de dejar todas mis cosas, dejar la zona de confort y largarme a viajar por el mundo. Vendí todo y me fui, solo llevo mis dos valijas. Me desprendí de todo, no tengo nada, solo mis dos valijas.

¿Cómo se llega a una decisión tan trascendental?

Fue una especie de desprendimiento de lo material y que también fue simbólico, como dejar atrás todo eso, como soltarse y alivianar la carga. Ya cuando estaba en Reconquista fui sintiendo que quería vivir de esto, después empecé a vivir de esto y sentí que tenía que irme a una ciudad más grande y me fui a Rosario.

Y después era como que me lo iba dictando el mismo arte y sentí que quería algo más, sentía que con todas las cosas era como una carga. Fue así como en un momento hice eso y me fui a Europa.

No habrá sido fácil…

No fue fácil, de hecho me fui sola, sin contactos ni nada, solo puse en Facebook y dije que si esperaba a tener todas las condiciones no lo iba a hacer nunca, así que las generé yo y desde ahí no me detuve más.

Se puede vivir del arte, nadie dijo que sería fácil pero sí, se puede. A todos los no, yo digo sí.

A esta altura de camino seguro habrá agradecimientos

Por empezar siempre a mis padres, a mi familia, que gracias a ellos soy lo que soy. Y a todas las personas que, en mi camino, ya sea con límites o con aperturas, han contribuido a este camino.

Murales preferidos

Gisel Rosso tiene obras de su autoría que son sus preferidas: “Hay una que está en Bilbao que me gusta mucho, que fue la que hice suspendida con arneses. Las últimas tres que hice en Montilla, Andalucía, que una de ellos fue contando la historia de Julio César en una batalla, la otra de es la de mujer en conexión con la naturaleza y el Cosmos, y otra que relata la historia de un libro de Cervantes que se llama “Coloquio de los Perros”, y que tiene un detalle que me gustó mucho porque ahí se vio la evolución que es que parece un claroscuro del Barroco y hecho mural. Quedó fantástico y justo tenía una lámpara así que quedó con unos efectos muy buenos, con muchos detalles, ese mural cuenta mucho”.

Por otra parte, lamenta que se haya perdido el que era considerado el mural de 400 metros de longitud por unos 4 metros de altura pintado sobre la mampostería del sector sur del Cementerio Municipal de Reconquista: “Es una pena que se haya perdido la posibilidad de comprobarlo, porque justamente en otro lugar estaban promoviendo el mural más largo del mundo y no llegaba ni a cien metros, y yo decía ‘¡no puede ser!’. El que hice en Reconquista está muy perdido, muy deteriorado, la humedad se lo comió, pero bueno, la gente lo sabe. El más alto era el que estaba en el frente de la planta del frigorífico Friar, de 20 metros de altura, pero igual creo que ya lo superé porque en otros lugares he hecho otros más altos”.

PERFIL

De acuerdo a su biografía, Gisel Estefanía Rosso Barrientos (1986) es una artista plástica dedicada de lleno a pintar murales a gran escala. En el 2004 finalizó la Escuela de Bellas Artes, Instituto Superior de Formación Docente en Artes “Manuel Belgrano”. Con 33 años, realizó obras en diferentes países del mundo, con un enfoque en el arte público, arte para todos, en estrecha relación con la gente, despertando a través de la pintura monumental emociones positivas. Trabajadora del arte en constante aprendizaje, con obras en relieve, con brocha y aerosoles.

Y en su caso particular, como muralista dice sentirse no solo comprometida en la idea de construir entre todos, sino también en la “responsabilidad de mostrarle a la gente algo diferente, que puedan ir más allá de lo que el mundo nos muestra cada día, que puedan interiorizar una esperanza, un paradigma diferente, avanzar sobre nuevos conceptos. ¡Disfruto y hago con pasión cada mural, porque sé que deja de ser mío y pasa a ser del pueblo, eso es gratificante!”