Mensaje del obispo Macín: “Hay que desterrar la corrupción y recrear la justicia y la trama social”

Mensaje del obispo Macín: “Hay que desterrar la corrupción y recrear la justicia y la trama social”

El obispo Macín junto a la curia dio a conocer un documento crítico de la crisis que vive el país. En el mensaje instó a construir puentes y no muros. Y a dejar de lado privilegios, fanatismos y la indiferencia.

En la mañana del viernes el obispo diocesano de Reconquista, Ángel José Macín, dio a conocer un crítico mensaje denominado “En esta hora la Patria, esperanza y compromiso” en el que abordó la situación actual de la Argentina.

En el texto de ocho puntos, el prelado, acompañado por los curas que conforman el presbiterio, señaló que, reunidos en la Semana Anual de Formación, nos dejamos interpelar por la voz de nuestro pueblo que en este tiempo vive una “página difícil de su historia, y por la voz de Dios que nos envía a este mismo pueblo para ayudar a discernir los signos de su presencia” y a caminar junto a él animando la esperanza.

En ese sentido, el prelado manifestó que partir de la fe en Jesucristo, “necesitamos recrear juntos las fuentes de la esperanza que nos impulsa a mirar más allá de las circunstancias que hoy vivimos”.

“Una fuente es tener memoria de nuestras propias crisis y del espíritu con que nos hicimos cargo de ellas: ¡Nosotros somos la crisis y la tenemos que atravesar y superar!”, enfatizó, para luego citar que otra fuente es la que surge del “encuentro, del caminar juntos, de construir puentes y no muros de enfrentamientos, de una cadena de manos que se unen aún en las diferencias”. Con varios colores vamos a levantar una bandera donde venceremos todos, venceremos con la unidad todo acecho de enfrentamiento y división, expresó.

Más adelante, advirtió que “la tarea es inmensa: hay que recrear la justicia, la honestidad de ciudadanos y dirigentes, el entramado social, el respeto a las instituciones democráticas, la política como servicio al bien común, el sentido de la responsabilidad y del trabajo, el destino social de los bienes, el respeto a la vida y a la dignidad de toda persona, la veracidad en la información”.

Y apuntó que para ello hay que “desterrar de la vida pública y privada la corrupción, la violencia, la mentira, el egoísmo, la búsqueda de privilegios, los fanatismos, la indiferencia… y tantos otros males fuertemente enquistados”.

Aliento

Para afrontar las desafiantes dificultades descriptas, el titular de la diócesis norteña llevó aliento a los fieles al decir que “la tarea es inmensa pero no imposible: empieza por nosotros mismos, sabiéndonos corresponsables y actores de nuevas actitudes, que hemos de mantener con coherencia en la vida cotidiana. Y así contagiar a otros, viendo que este camino sana heridas, restaura vínculos, genera esperanza, construye futuro”.

Macín recordó que el Evangelio enseña a mirar desde los pobres, los pequeños, los débiles, los excluidos: “Si generamos una cultura, un modo de entender la vida, la sociedad y la patria que privilegia a los débiles, creceremos en humanidad e iremos encontrando los caminos de una convivencia social justa y plena”.

A reglón seguido, reflexionó que “dado que la crisis afecta a los vínculos sociales, se hace necesario que, con imaginación y creatividad, todos participemos en recomponerlos, sea en la familia, el barrio, el municipio, el trabajo o la profesión”.

Al respecto, parafraseó el documento de la Conferencia Episcopal Argentina al sostener que “hoy la Patria requiere algo inédito. Dondequiera que estemos podemos hacer algo para generar mayor comunión. Nosotros mismos, como ministros de reconciliación, unidad y comunión, nos comprometemos a intensificar nuestro trabajo en la reconstrucción de esos vínculos”, siendo cercanos a los que más sufren en esta crisis.

INSPIRACIÓN Y FUERZA

“La esperanza cristiana no es ilusión o mera expresión de deseos. Se funda en la Resurrección de Jesucristo, vencedor del pecado, el mal y la muerte”, pontificó el obispo Macín, para puntualizar enseguida que “en Él encontramos la inspiración y la fuerza para salir de esta crisis tan profunda que, trascendiendo lo económico, envuelve también el orden político, la vida social, la dimensión ecológica y hasta el mismo estilo de vida de la Nación”.