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Consejos útiles ante la llegada del frío

La mayoría de las enfermedades respiratorias comunes del invierno son producidas por una gran variedad de virus y se transmiten generalmente mediante la inhalación de las gotas de saliva infectada que se encuentran en el ambiente.

Los diferentes y variados gérmenes que la provocan, explican que personas sanas sufran de estas enfermedades en forma repetida, en especial los niños menores de cinco años, que pueden padecer entre tres y cinco episodios de enfermedad por año.

A continuación se enumeran algunas medidas para evitar enfermedades.

Consejos útiles

En todos los casos es importante la consulta al médico, el reposo y el consumo de líquidos, las medidas preventivas tanto individuales como colectivas son los aspectos más importantes para evitarlas, en lo posible:

* Evite los cambios bruscos de temperatura

* Evite el contacto cercano con personas con tos y secreciones nasales

* Mantenga la higiene de sus manos y ayude a sus hijos a tomar este importante hábito

* Ventile los ambientes y permita que ingrese el sol

* No fume en espacios cerrados

* Al toser no se cubra con las manos, cúbrase con los puños, las mangas o un pañuelo

* No comparta toallas, pañuelos u otros objetos personales que faciliten el contagio

* Mantenga una rutina de de limpieza y desinfección del hogar

* Si tiene síntomas, evite concurrir al trabajo, escuela, etc.

* Consuma frutas y verduras

* Amamante a los bebés: la leche materna exclusiva hasta los seis meses y complementaria hasta los dos años es una medida preventiva muy importante

* Evite, si es posible, los lugares con mucha gente

Monóxido de carbono

Otro de los riesgos ante la llegada de las temperaturas invernales y la consecuente calefacción de los lugares cerrados, es la intoxicación con monóxido de carbono.

En ese punto, desde la Subsecretaría de Salud se recuerda que hay que estar alerta con el uso de estufas y braseros para calentar los ambientes. Algunos aspectos a tener en cuenta son: que las llamas no tengan color naranja; retirar del ambiente antes de ir a dormir los braseros o estufas a querosén y apagar todas las estufas por la noche.

También se recomienda verificar que los conductos o rejillas de ventilación para asegurarse la circulación y renovación del aire; evitar usar las hornallas de la cocina y el horno como forma de calefacción.

Cabe recordar, que el monóxido de carbono se produce por la mala combustión del gas natural, la leña, el carbón o la nafta, y no tiene olor, ni color, tampoco irrita. Las concentraciones altas provocan dolor de cabeza, náuseas y vómitos, mareos, debilidad general y pérdida del conocimiento. Por último, es recomendable estar muy atentos a los pequeños para evitar accidentes y quemaduras.