Tierra de nadie

Tierra de nadie

Reconquista, la capital del norte, devino en estos últimos meses en una ciudad sitiada por hechos delictivos contra la propiedad y las personas, signados por altas dosis de violencia.

Con los motochorros a la cabeza de las estadísticas, protagonistas de atracos en la vía pública siempre teñidos de sangrientas agresiones a las víctimas, las calles de Reconquista, ya sea en zona céntrica o fuera de los cuatro bulevares, pasaron a ser tierra de nadie.

Más allá de los esfuerzos del Estado con personal y patrulleros nuevos, del municipio con la instalación de cámaras de seguridad, y en todo caso de la Justicia, cuyo accionar garantista está siendo puesto en tela de juicio por la sociedad, se advierte que los índices de inseguridad crecen a ritmo vertiginoso, mucho más velozmente que cualquier acción oficial.