Una pintura de San José y Jesús se luce en el Templo Parroquial verense

15/10/15  // 
Leonel Alcaraz con la obra
Leonel Alcaraz con la obra

El artista plástico Leonel Alcaraz fue convocado por las Hermanas Isabel y Regina, para crear el cuadro, que despertó emoción y elogio en toda la comunidad.

“Hace dos años atrás, yo reemplazaba en la primaria; y como les gustaba mi manera de pintar, me volvieron a llamar para hacer una ofrenda por los 100 años de la Escuela Nº 1056 San Juan Bautista. Les dije que sí, no tuve ningún inconveniente, sólo les pedí los materiales, y yo doné la mano de obra”, informó Alcaraz.

En una primera instancia, se efectuó una reunión para debatir la imagen a plasmar. Teniendo en cuenta que la institución pertenece a la Congregación de San José, se divisaron diferentes retratos. Al respecto, el profesor explicó que “es una imagen sencilla. Hay muchas sobre José, de distintos artistas y épocas. Incluso dialogamos sobre si utilizábamos el estilo renacentista, con un Jesús más rubio; o nos guiábamos por el lugar geográfico, donde la gente tiene una tez más oscura. Les comenté que me gustaría hacer la imagen que se conoce, pero sintetizarla un poco, y estuvieron de acuerdo”.

Viernes y sábado a puro dibujo y color, sobre un bastidor de tela, concluyeron en una obra de 2 metros por 1.80, que fue entregada al Templo el pasado domingo.

“Como la iglesia es bastante grande, la idea era que la pintura pudiera ser vista desde la entrada. Entonces, tenía que ser algo concreto. Si uno hacía un paisaje de cuerpo entero, se perdían los rasgos. Por eso, se optó por hacer los rostros, que llamen la atención, con contrastes del fondo negro y las caras más claras”, indicó.

No es la primera vez que Leonel crea cuadros vinculado a imágenes religiosas, ya que hace algunos años atrás, para recibirse de profesor, erigió un magnífico Jesús crucificado.

Asimismo, Alcaraz ejecutó un trabajo previo a la pintura, averiguando “qué representaban las azucenas, determinadas cosas sobre San José; porque todo eso te ayuda para realizar un cuadro, por el hecho que te complementás. El tratamiento que le di fue como un mural, más que nada por el tamaño y el tiempo que tenía para hacerlo. Varias veces participé en hacer murales al aire libre, donde se utilizan grandes tamaños y son pocas horas. Entonces, esta vez me mentalicé como si estuviera haciendo un mural y quedó muy bueno. El cuadro lo pinté en la casa de mi madre; cuando lo entregué, me dijo que en ese espacio quedó un vacío, como si se hubiera ido un hijo. Ella sintió y percibió lo mismo que yo”.

Un realismo fraternal, reflejando una ternura especial a través de la mirada de un padre hacia su hijo, fue uno los objetivos perseguidos con mayor intensidad, en cada trazo de pintura.

“Les comenté a las hermanas que me encantaría poder pintar el techo del Templo. Creo que lo que uno busca como artista es trascender… El hecho de saber que, en algún momento, uno dejará este mundo, y algo tuyo perdurará, es un sentimiento que todos los artistas buscan, ya sean músicos, actores, pintores. Marca y suma, independientemente de la ideología que uno tenga; porque es una manera de contribuir a lo sociedad”, concluyó.

Ma. Selene Ricart Asencio


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