Separaron a un fiscal que “humillaba y degradaba” a sus empleadas

31/08/09  // 

El fiscal Claudio Socca fue condenado de manera unánime por el Tribunal de Enjuiciamiento de la Procuración General de la Nación.

Se probó su autoritarismo como jefe, aunque no pudieron constatar las denuncias por abuso sexual.

El fallo es histórico.

Una empleada que elevó la acusación festejó luego de conocerse el fallo que separa de la Justicia al fiscal acusado de acoso laboral.

El Tribunal de Enjuiciamiento, que depende de la Procuración General de la Nación, separó al fiscal Claudio Socca, acusado del cargo acoso laboral. Es la primera vez en la historia de la Justicia argentina que se separa a un magistrado por esta causa, dado que otros acusados renunciaban antes de sustanciarse el juicio.

En la sala estaban presentes tanto el fiscal Socca, a cargo de la Fiscalía Nº 46 desde hacía casi una década, como las empleadas que elevaron la acusación. Ellas son Natalié Heleou, Samanta Fabiani, Alejandra Soldano y Mercedes Porta, quienes sufrieron acoso laboral y “acoso sexual”, según una fuente del gremio de Empleados de la Justicia, quien aclaró que como resulta de difícil constatación, se decidió presentar sólo el laboral.

El fallo fue dado a conocer en la tarde del lunes en la sede de la Procuración General y la lectura estuvo a cargo de Carlos Cruz, titular del Tribunal de Enjuiciamiento quien consideró probados los cargos presentados por las trabajadoras de la fiscalía y separó de la función a Socca al considerar que “carece de las condiciones necesarias para su desempeño”.

El fallo del tribunal fue leído por Cruz, acompañado por los otros seis miembros, en una decisión que fue adoptada por “unanimidad” de los jueces, según destacaron en la lectura.

La sentencia sostiene que “el trato del fiscal hacia los empleados era humillante y degradante” y que el acusado presenta rasgos de una “personalidad autoritaria”. El vocero gremial, puntualizó que el comportamiento autoritario del fiscal removido no se limitaba a su fiscalía: “lo hacía también cuando le tocaba subrogar otras”, acotó.

Uno de los relatos que el tribunal aceptó como prueba cuenta que Sacco solía impedir a los empleados de la fiscalía conversar entre ellos; los espiaba y luego del diálogo entre las personas, llamaba a los involucrados en la charla y preguntaba cual había sido el motivo del intercambio.

En otro caso, una persona informó que Sacco le ordenó a un empleado varón que permaneciera en una de las habitaciones del tribunal mirando hacia la pared. Los primeros actos de acoso se produjeron en el año 2006 y el juicio en el tribunal se sustanció en los últimos dos meses. Esta tarde se dio a conocer el fallo que puede ayudar a cambiar ciertas actitudes en los tribunales de Justicia. (Crítica Digital)

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